Indígenas otomí y ñhañhú elaboran 150 mil muñecas de trapo al mes

Hombres y Mujeres indígenas de dos comunidades del municipio de Amealco, confeccionan artesanalmente 150 mil muñecas de trapo al mes, actividad que ha sido declarada Patrimonio Cultural de Querétaro y se ha convertido en una de las principales fuentes de ingreso económico para las familias de comunidades otomí y ñhañhú.Ya sea que en grupos, por talleres o familias, con apoyo gubernamental o sin él, las mujeres encontraron en esta actividad una forma de obtener de manera sistemática ingresos económicos desde hace año y medio.

El tamaño de las muñecas va desde los tres centímetros hasta los casi dos metros de altura; los precios oscilan entre los 30 hasta los ocho mil pesos, y tienen como característica común la vestimenta tradicional de niñas y mujeres indígenas otomí y ñhañhú de las comunidades de San Ildefonso Tultepec y Santiago Mexquititlán, pertenecientes a este municipio.

La muñeca confeccionada por indígenas de San Ildefonso Tultepec es conocida como Dönxu. Se caracteriza por vestir blusa blanca de cuello alto plisado. Falda amplia con tira bordada en la parte baja y con un delantal sobrepuesto. En el cabello consiste en dos trenzas con listones de color, unidos por la espalda.

La muñeca tradicional de Santiago Mexquititlán, también tiene blusa de manga larga, pero con olanes. Falda de cambaya rallada con encaje. El peinado es de dos trenzas que cruzan sobre la cabeza, y portan una corona con listones de colores

Dependiendo del tamaño, cada artesana tarda desde una hora a dos días en confeccionar una muñeca. Las labores se reparten entre los integrantes de la familia o por grupos donde participan hasta 15 mujeres.

En promedio confeccionan entre 300 a 350 muñecas de un tamaño a la semana.

La familia sólo se dedica a la confección. Sus clientas son algunas mujeres de San Ildefonso, que no elaboran la muñeca, pero se dedican a la distribución, mientras que otras familias se dedican solo a la venta del producto.

De esa forma, en los seis barrios que integran Santiago Mexquititlán se dedican de forma directa o indirecta a la fabricación, distribución y venta de la muñeca. Lo mismo sucede en la comunidad de San Ildefonso.

Ante el repunte en la venta de las muñecas, empezaron a reproducirse provenientes de China las imágenes de éstas en llaveros, gorras, playeras y otros souvenirs en zonas turísticas y aeropuertos. Como medida de protección del legado y la propiedad intelectual, las mujeres indígenas empezaron a asignar y registrar los nombres que ellas mismas pusieron a las muñecas que confeccionan, como: María, La Queretana y Lupita.

También ya confeccionan muñecas emulando personajes conocidos como Frida Kahlo y la catrina porque “se vende muy bien”. En el caso de la primera, la característica principal son las pobladas cejas, y el vestido floreado, en la segunda, costuras en el rostro para asemejar un esqueleto o calaca, pero añadiendo la vestimenta típica de mujeres indígenas otomíes y ñhañhú.

Aunque la declaratoria de la muñeca artesanal de Amealco como Patrimonio Cultural de la entidad, fue publicada en el periódico oficial La Sombra de Arteaga, el 18 de abril pasado, Domínguez Servién encabezó el pasado miércoles el evento de presentación.

Con esa declaración, la administración estatal busca proteger la tradición y raíces de los pueblos originarios a través de las muñecas, consideradas únicas en su género e irrepetibles en su fabricación al ser a mano.

En la declaratoria, se establece que el gobierno estatal implementará “de acuerdo a la suficiencia presupuestaria autorizada con que se cuente”, diversas actividades encaminadas a preservar, promover y difundir las muñecas.

Desde 2013, en este municipio es realizado el Festival Nacional de Muñecas y existe un museo dedicado a la muñeca de trapo.

 

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