TRUMP EMPECINADO EN CANCELAR DÉFICIT DE BALANZA COMERCIAL DE SU PAÍS

Pascacio Taboada Cortina

 

 Nada vendría tan apropiado que repetir la frase: “los ricos también lloran”

En condiciones normales, sería muy difícil que un país rico, inmensamente rico como lo es Estados Unidos, se quejara de que un país pobre, inmensamente pobre, como lo es México, subsidie determinados productos que son motivo de exportación de la parte mexicana hacia el país del norte. No hay refrán perdido y por eso repetimos la frase: “los ricos también lloran”.

Ahora que les estaba yendo bien a los exportadores mexicanos que, con gran esfuerzo y dedicación, conquistan nuevos mercados internacionales que necesitan alimentos de buena calidad, sanidad e inocuidad; automotores de marcas reconocidas, de igual calidad y eficiencia comparados con los fabricados en el mismo Estados Unidos, y otro tanto ocurre con el área de productos electrónicos y de telecomunicaciones, nos encontramos con ‘alguien’ que  está tratando de detener el éxito que se presenta por primera vez en muchísimos años, de lograr una balanza comercial favorable.

Desde hace unos seis meses por diversos medios de comunicación –un día sí, y otro también— nos enteramos de que el presidente Donald Trump está empecinado en cancelar un déficit en la balanza comercial de su país con el nuestro, por algo así como 64 mil millones de dólares en 2016, según datos proporcionados por Luis de la Calle, antiguo integrante del grupo negociador del Tratado de Libre Comercio de México, Estados Unidos y Canadá, en su primera versión.

Las relaciones comerciales entre todos los países del mundo, son cambiantes. Hay ciclos, quizás de muchos años, en que sobresalen naciones o grupos de naciones que tienen buenos resultados en sus economías o en sus conquistas. Ahí tenemos a Gran Bretaña, a la Unión Europea, al mismo Estados Unidos, a Rusia, y en años recientes a China. Todos con altas y bajas.

En los tiempos en que se firmó el TLCAN, los norteamericanos especialmente, jamás pensaron que México sería un país competitivo, capaz de dar la vuelta al déficit comercial histórico, para pasar a un superávit que ha puesto a pensar (¿pensar?) a un presidente que desconoce el significado de equidad, igualdad y beneficio recíproco.

Aparentemente la respuesta de México a la agresiva propuesta de revisar los términos del TLCAN, la tendría con sólo hacer efectivos 11 Tratados Comerciales Internacionales que mantiene nuestro país y que involucran a 44 naciones por lo menos de cuatro continentes, y uno más, el llamado TPP, que incorporaría a siete naciones que desean entrar al esquema del comercio convenido.

El mismo secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, reconoció que la salida al conflicto con EU, está en la búsqueda de nuevos mercados. (Qué bueno que lo dijo a un poco menos de un año de que se celebren elecciones para un nuevo Presidente de la República). Esto lo señaló el funcionario durante una reunión con funcionarios federales, empresarios, embajadores y delegados de ProMéxico.

Anunció que la dependencia a su cargo examina la firma de nueve tratados comerciales más, para reforzar la cartera de países compradores y vendedores de bienes y servicios, entre ellos los de la rama alimentaria. Fue más allá al señalar que “debemos diversificarnos para que, en una nueva elección en EU, no se ponga en vilo la economía mexicana”.

Precisó que México tiene una agenda de negociaciones para firmar acuerdos comerciales con China, Turquía, Brasil, Corea del Sur, Reino Unido, Corea del Sur, Argentina, Paraguay, Uruguay y Panamá. Asimismo, está en preparación la modernización del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea y en estudio la formalización de acuerdos con países del Medio Oriente.

México cuenta también con 32 Acuerdos para la Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones, que involucra a 33 países, y 9 acuerdos de alcance limitado, en el contexto de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI).

En el horizonte económico y de intercambio comercial, hay confianza de que, en el próximo gobierno, se presenten oportunidades no sólo de exportaciones de productos mexicanos, sino de que se renueve una dinámica muy prospectiva en el ámbito de la multiplicación de empleos, de contención de la inflación y de inversiones que requiere este país para mantenerse en el contexto de naciones con un desarrollo sostenido, que beneficie a la sociedad mexicana y no a unos cuantos.

 

 

 

 

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